{"id":2634,"date":"2025-03-18T14:49:12","date_gmt":"2025-03-18T13:49:12","guid":{"rendered":"https:\/\/casa-ayni.ch\/las-tejedoras-de-espiritus\/"},"modified":"2025-03-18T15:34:30","modified_gmt":"2025-03-18T14:34:30","slug":"las-tejedoras-de-espiritus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/casa-ayni.ch\/es\/las-tejedoras-de-espiritus\/","title":{"rendered":"Las Tejedoras de Esp\u00edritus"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2627 aligncenter\" src=\"https:\/\/casa-ayni.ch\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Women-Woven-Bracelet.webp\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/casa-ayni.ch\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Women-Woven-Bracelet.webp 1024w, https:\/\/casa-ayni.ch\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Women-Woven-Bracelet-300x300.webp 300w, https:\/\/casa-ayni.ch\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Women-Woven-Bracelet-150x150.webp 150w, https:\/\/casa-ayni.ch\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Women-Woven-Bracelet-768x768.webp 768w, https:\/\/casa-ayni.ch\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Women-Woven-Bracelet-600x600.webp 600w, https:\/\/casa-ayni.ch\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Women-Woven-Bracelet-900x900.webp 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>La Amistad, dicen, teje los lazos m\u00e1s fuertes. Pero cuando un hilo se deshace, puede llevarse todo el tejido consigo, dejando solo fibras enredadas y preguntas sin respuesta. Siempre me he preguntado c\u00f3mo algo tan fuerte como la confianza puede desgastarse tan f\u00e1cilmente\u2014c\u00f3mo un v\u00ednculo forjado con a\u00f1os de risas y amor puede disolverse en un instante. \u00bfLo vimos venir? \u00bfO nos sorprendi\u00f3 porque confiamos demasiado en la fuerza del hilo?<br \/>\nHace cinco a\u00f1os, tres mujeres\u2014Thalia, Liora y yo\u2014formamos un c\u00edrculo, unidas no solo por a\u00f1os de amistad, sino tambi\u00e9n por nuestra fascinaci\u00f3n compartida por la sanaci\u00f3n cham\u00e1nica. Nos llamamos &#8220;Las Tejedoras de Esp\u00edritus&#8221;.<br \/>\nThalia, una herbolaria, ten\u00eda una conexi\u00f3n profunda con la naturaleza, y sus remedios reflejaban el arte de tejer: ra\u00edces, hojas y flores combin\u00e1ndose para crear armon\u00eda. Fue su idea darle nombre a nuestro grupo, inspirada por la forma en que \u201ctej\u00edamos hilos de sabidur\u00eda y esp\u00edritu\u201d. A menudo bromeaba diciendo que, si las plantas tuvieran personalidad, ser\u00eda una \u00e1rbitra a tiempo completo, resolviendo disputas entre ortigas y rosas mientras tej\u00edamos juntas los hilos del esp\u00edritu.<br \/>\nLiora, una coach de vida, enriquec\u00eda nuestras reuniones con sus ideas sobre transformaci\u00f3n e interconexi\u00f3n. Incluso escribi\u00f3 nuestro lema:<br \/>\n\u201cUnidas por los hilos del destino, tejiendo luz en la sombra y armon\u00eda en la naturaleza salvaje\u201d.<br \/>\nY luego estaba yo, Arthelia\u2014escritora de d\u00eda, poeta de noche. Mi contribuci\u00f3n al grupo era convertir nuestras ideas en versos:<br \/>\nPor bosques oscuros y cielos estrellados,<br \/>\ntejemos los hilos donde el esp\u00edritu es despertado.<br \/>\nEn armon\u00eda, nuestros corazones se alinean,<br \/>\ntres almas como una, brillantes y divinas.<br \/>\nNuestras reuniones empezaron como encuentros ligeros\u2014nos ve\u00edamos semanalmente, a veces con cenas de viernes acompa\u00f1adas de vino, otras con t\u00e9 y galletas los domingos por la tarde. Discut\u00edamos ideas filos\u00f3ficas sobre s\u00edmbolos, esp\u00edritus y el mundo invisible. Pero pronto la conversaci\u00f3n se volvi\u00f3 m\u00e1s pr\u00e1ctica. Quer\u00edamos experimentar la sanaci\u00f3n de la que habl\u00e1bamos, y antes de darnos cuenta, la ayahuasca captur\u00f3 nuestra imaginaci\u00f3n colectiva.<br \/>\nAl principio, era emocionante. Devor\u00e1bamos art\u00edculos, documentales y foros, cada historia de transformaci\u00f3n m\u00e1s convincente que la anterior. Viajar a Sudam\u00e9rica parec\u00eda un sue\u00f1o lejano, pero luego una amiga de Liora comparti\u00f3 un contacto: un cham\u00e1n que organizaba ceremonias en una granja cerca del lago de Lucerna.<br \/>\nFue Thalia quien primero expres\u00f3 dudas cuando nos prepar\u00e1bamos para asistir a nuestra primera ceremonia.<br \/>\n\u201c\u00bfHan le\u00eddo los art\u00edculos?\u201d pregunt\u00f3 una noche, con el ce\u00f1o fruncido en lo que llegu\u00e9 a reconocer como su \u201cgrieta del destino\u201d. \u201cLa gente puede sufrir efectos psicol\u00f3gicos de por vida,\u201d dijo. \u201cY tambi\u00e9n hay muertes. Muertes reales.\u201d<br \/>\n\u201c\u00bfMuertes?\u201d pregunt\u00f3 Liora, con los ojos abiertos como platos.<br \/>\n\u201cS\u00ed. MUERTES,\u201d repiti\u00f3 Thalia, con un tono cortante.<br \/>\nNo me mir\u00f3 mientras lo dec\u00eda, pero el desaf\u00edo qued\u00f3 en el aire. Trat\u00e9 de tranquilizarla con humor. \u201cVamos, Thalia. Pero esas son raras,\u201d dije, haciendo un gesto con la mano. \u201cLa mayor\u00eda de las personas tienen experiencias transformadoras, que les cambian la vida. De esas en las que encuentran verdades c\u00f3smicas. O plantas. Digo, \u00bfqui\u00e9n no querr\u00eda que un helecho con actitud les diera una lecci\u00f3n?\u201d<br \/>\nThalia no estaba divertida. M\u00e1s tarde, mientras recog\u00edamos los platos despu\u00e9s de la cena, se volvi\u00f3 hacia Liora con una pregunta que casi son\u00f3 demasiado casual.<br \/>\n\u201c\u00bfQu\u00e9 hace exactamente el cham\u00e1n?\u201d pregunt\u00f3. \u201c\u00bfNos gu\u00eda? \u00bfO simplemente se sienta mientras alucinamos?\u201d<br \/>\nLiora se encogi\u00f3 de hombros. \u201cEst\u00e1 all\u00ed para ayudar si las cosas se ponen dif\u00edciles, supongo. He o\u00eddo que cantan o tocan m\u00fasica. Se supone que te hace sentir apoyada.\u201d<br \/>\n\u201cApoyada,\u201d repiti\u00f3, con voz distante. \u201cEntiendo.\u201d No dijo m\u00e1s, pero not\u00e9 c\u00f3mo sus manos se quedaban demasiado tiempo sobre su copa de vino, sus dedos firmemente aferrados al tallo. No pude evitar preguntarme si las dudas de Thalia no eran solo sobre el cham\u00e1n.<br \/>\nSus dudas persistieron, y eventualmente culminaron en una decisi\u00f3n silenciosa: no vendr\u00eda con nosotras.<br \/>\nLa semana de preparaci\u00f3n fue brutal: nada de az\u00facar, sal, cafe\u00edna, carne, l\u00e1cteos, aceites ni especias. Para el tercer d\u00eda, habr\u00eda cambiado mi alma por un croissant. Liora prosper\u00f3 en la austeridad, tarareando melod\u00edas alegremente mientras sorb\u00eda su aguada avena. Para el quinto d\u00eda, estaba convencida de que lo hac\u00eda para provocarme.<br \/>\nEl lugar en s\u00ed era surrealista: una granja centenaria al pie del Monte Rigi, con vistas al lago de Lucerna. El cham\u00e1n nos recibi\u00f3 con un aire de serena confianza, su largo cabello recogido y sus ojos brillando como alguien que ya hab\u00eda visto demasiado del universo para sorprenderse. Hablaba suavemente, sus palabras pulidas por a\u00f1os de repetici\u00f3n. Era como si hubiera dado el mismo discurso a cientos de buscadores antes que nosotras.<br \/>\nMe pregunt\u00e9 qu\u00e9 pensar\u00edan los cham\u00e1nes ind\u00edgenas del Amazonas de todo esto\u2014rituales de ayahuasca trasplantados de las selvas tropicales a una granja suiza, rodeados de personas en pantalones de yoga y chaquetas Mammut. \u00bfSegu\u00eda siendo sanaci\u00f3n, o se hab\u00eda convertido en algo completamente diferente? Una experiencia empaquetada, comercializada para los inquietos y sobrecargados de trabajo, prometiendo iluminaci\u00f3n por el precio de un retiro de fin de semana y una estricta dieta.<br \/>\nLa ceremonia en s\u00ed no sali\u00f3 como planeada\u2014al menos para m\u00ed. Liora, naturalmente, tuvo una experiencia de otro mundo. Emerg\u00eda radiante a la ma\u00f1ana siguiente, su rostro brillante mientras describ\u00eda lianas parlantes, auras arco\u00edris y verdades c\u00f3smicas impartidas por un sabio jaguar. \u201cEra como ver los hilos del universo,\u201d dijo, con asombro en su voz. \u201cTodo est\u00e1 conectado.\u201d<br \/>\nLa envidi\u00e9, no solo por la experiencia que tuvo, sino por la facilidad con la que siempre parec\u00eda encontrar claridad. Mientras ella se comunicaba con el cosmos, yo hab\u00eda pasado la noche luchando contra las n\u00e1useas y visiones caleidosc\u00f3picas que se sent\u00edan m\u00e1s como un castigo c\u00f3smico que como algo sagrado. Me aferr\u00e9 a la tapa del inodoro de madera, susurrando: \u201cEsto pasar\u00e1,\u201d pero mayormente no pasaba.<br \/>\nEl viernes siguiente, nos reunimos en el apartamento de Liora para \u201ccelebrar\u201d la experiencia. Thalia estaba inusualmente animada, haci\u00e9ndonos preguntas sin parar. \u201c\u00bfC\u00f3mo se sinti\u00f3? \u00bfQu\u00e9 vieron? \u00bfSe sienten transformadas?\u201d Su escepticismo habitual hab\u00eda desaparecido, reemplazado por una curiosidad ansiosa que rayaba en lo obsesivo. Supuse que era curiosidad mezclada con arrepentimiento. Pero dos semanas despu\u00e9s, solt\u00f3 una bomba.<br \/>\nDespu\u00e9s de la conversaci\u00f3n habitual, cuando terminamos nuestro t\u00e9, Thalia dej\u00f3 su taza con cuidado\u2014demasiado cuidado\u2014y se recost\u00f3 en su silla. No nos miraba cuando habl\u00f3.<br \/>\n\u201cFui a la ceremonia la semana pasada,\u201d dijo, con un tono deliberadamente casual.<br \/>\nLiora y yo nos congelamos. \u201c\u00bfQu\u00e9?\u201d pregunt\u00f3 Liora, con la voz tensa. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no viniste con nosotras?\u201d<br \/>\nThalia se encogi\u00f3 de hombros, pero sus ojos se dirigieron a la ventana. \u201cQuise ver si era seguro primero,\u201d respondi\u00f3, con una sonrisa apretada.<br \/>\nLas palabras me golpearon como un viento fr\u00edo. Me qued\u00e9 inm\u00f3vil con la taza a medio camino de mis labios, la porcelana presionando contra ellos. Por un momento, pens\u00e9 que la hab\u00eda malinterpretado. La mir\u00e9, intentando procesar el peso de su confes\u00f3n. Liora se movi\u00f3 inc\u00f3moda a mi lado, su propia sonrisa desvaneci\u00e9ndose. \u201c\u00bfSeguro?\u201d<br \/>\n\u201cTen\u00eda que asegurarme de que nada saliera mal,\u201d respondi\u00f3 Thalia como si fuera lo m\u00e1s normal del mundo.<br \/>\nLas Tejedoras de Esp\u00edritus no sobrevivieron esa noche. Nuestro v\u00ednculo cham\u00e1nico, una vez un tapiz de confianza y camarader\u00eda, se deshizo. Liora y yo continuamos explorando ceremonias con otros cham\u00e1nes. Thalia, ir\u00f3nicamente, se volvi\u00f3 devota del primer cham\u00e1n del que hab\u00eda dudado, asistiendo obsesivamente a sus ceremonias durante dos a\u00f1os, hasta que tuvieron un problema sobre el pago de una sesi\u00f3n que no pudo atender.<br \/>\nEl a\u00f1o pasado, nos vimos en el cumplea\u00f1os de una amiga en com\u00fan. Thalia me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 me hab\u00eda molestado tanto esa noche. \u201cLos amigos no se abandonan por miedo,\u201d dije suavemente. \u201cLa verdadera amistad significa enfrentar los riesgos juntas.\u201d<br \/>\nSe encogi\u00f3 de hombros. \u201cPero fui honesta.\u201d<br \/>\nHonestidad. Esa noble virtud. Se sinti\u00f3 vac\u00eda frente a la traici\u00f3n, como un escudo fr\u00e1gil contra el dolor crudo de la desilusi\u00f3n. La amistad, me di cuenta, exige m\u00e1s que honestidad\u2014exige valent\u00eda.<br \/>\nEl mes pasado, encontr\u00e9 la pulsera que hicimos\u2014hecha de hilos verdes, dorados y rojos. Estaba deshilachada en los bordes, pero no pude tirarla. Los hilos m\u00e1s fuertes, he aprendido, no son los que nunca se rompen. Son los que se atan de nuevo, incluso despu\u00e9s de que el tejido se haya deshecho.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Amistad, dicen, teje los lazos m\u00e1s fuertes. 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